Breve Diccionario Del Vino (1ª Parte – De A a J)

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Hola a tod@os! ¿Alguna vez os habéis preguntado la definición de las características que normalmente se le dan a los distintos vinos? ¿Qué quiere decir que un vino este acabado? ¿Qué sea aterciopelado? ¿Qué el vino este maduro? ¿Habéis probado un vino cocido? ¿Y uno generoso? 

Pues a continuación les detallamos los apelativos que merece el vino en toda su amplitud. Es algo así como un breve diccionario del vino con los términos más utilizados para calificar el vino, establecidos en relación alfabética. Esperamos que os sirva de ayuda y que a partir de ahora entendáis lo que significan estos apelativos. 

Primera Parte del Breve diccionario del Vino (De A a J)

Abocado: Tendencia a ser dulce.

Acabado: Tras la degustación, en la boca queda un sabor final. Si el vino es de calidad el acabado será característico y permanecerá en la boca agradablemente.

Acético: Un cierto olor avinagrado suele indicarnos que el vino se ha picado o se encuentra camino de ello.

Ácido: Se entiende por sabor ácido del vino una cierta tersura y calidad fruto de los ácidos y sus componentes volátiles. Todo buen vino es ácido y el que no lo es se nos antoja como aguado o insaboro. Un exceso de acidez es perjudicial; esto podremos detectarlo comprobando si el vino pica o no en la lengua.

Acídulo: Dícese del vino que tiene ese exceso de acidez que comentamos en el apartado anterior.

Afrutado: El vino es poseedor de aromas frutales, que no tienen por qué ser de la propia uva, sino una muestra de que el vino es fruto de cepas de buena calidad o que la uva estaba en su punto de madurez preciso.

Aguado: Decíamos en el apartado Ácido que el vino podía estar aguado si estaba falto de su justa acidez. Decir de un vino que está aguado es un insulto para el vino.

Aguja: Se trata de un vino con un leve toque carbónico producido por un poco de gas formado naturalmente.

Alcohol: Evidentemente lo contiene el vino, pero nunca debe ser detectado por el olfato. Lamentablemente cuando el bebedor lo detecta, y no por el olfato precisamente, ya es demasiado tarde. Y esta circunstancia nunca debe darse en un buen bebedor.

Añejo: Si decimos que un determinado vino es redondo y característico, tiene una suavidad y un toque de dulzor que fija los aromas y sabores, entonces, ese vino es añejo.

Astringente: Es una característica de los vinos ásperos y secos que se pegan al paladar. Si es debido al tanino y el vino es de calidad, desaparecerá con el tiempo en la misma botella.

Aterciopelado: Es una característica de los buenos tintos y se manifiesta en la boca con una textura suave que nos hace pensar en el terciopelo.

Carácter: Atribuimos carácter a un vino cuando manifiesta personalidad propia que lo distingue enseguida de otros, ofreciendo sus características intransferibles.

Cocido: Vino empobrecido con un olor profundo aunque no desagradable, debido a haber estado sometido a altas temperaturas durante su conservación. Incluso puede ser que las altas temperaturas las haya soportado durante su elaboración, lo cual es una desidia por parte del bodeguero.

Complejo: Rizando el rizo, diremos que un vino tinto es complejo cuando nos ofrece muchos aromas dentro de otros aromas.

Completo: Vino que ha alcanzado una madurez plena y equilibrada.

Común: Dícese del vino sin casta ni familia. No tiene que ser necesariamente malo, pero es eso… un vino común, vulgar. En una palabra, los vinos de mesa corrientes de menú corriente.

Corto: Un vino tinto es corto cuando se esfuma nada más probarlo. No nos deja satisfechos porque se queda corto.

Cuerpo: Cualquiera puede estar tentado de pontificar en este apartado y decir la suya. El cuerpo del vino es su absoluta redondez. Su personalidad propia. Tiene que regalarnos los sentidos olfativos y bucales a la vez con un adecuado equilibrio de ácidos y aromas. Es ese vino totalmente contrapuesto al Común.

Champiñón: En ocasiones, ciertos vinos añejos, muy añejos, tienen un cierto regusto y olor muy parecido al del moho, pero no hay que confundirlo.

Denso: Es ese vino que los que no saben beber nos presentan como «con mucho cuerpo» y en realidad lo que tiene es pesadez, demasiado alcohol y, efectivamente, demasiado cuerpo, casi es masticable. El término denso aplicado a un vino tinto es despectivo.

Desabrido: Con escaso sabor, pocos matices y muy hosco.

Distintivo: Que tiene características que lo distinguen de los demás, incluso de su propia categoría y zona.

Dulce: Rico en azúcares. Lo buenos vinos dulces, bien saturados, no ganan ni pierden dulzor con los años.

Duro: No hay que confundirlo con un término despectivo. Llamamos duro al vino en el que predomina el tanino. Si se trata de un vino joven, lo más normal, ennoblecerá en la botella.

Elegante: Esta definición, a menudo empleada en las fichas técnicas, es en realidad ambigua, porque la elegancia es algo tan difícil de determinar, o de definir… Lo aceptaremos como equilibrio de los diversos componentes.

Empalagoso: Vino excesivamente dulce.

Equilibrado: Nada destaca de más por encima de nada. Definición también ambigua y que puede corresponderse con la de redondez del caldo, porque consigue una adecuada combinación de todos sus componentes.

Espiritoso: Hay botellas que lo llevan escrito: licor espirituoso. Hay que tener cuidado con ellos. Un vino espirituoso es un vino de alto contenido alcohólico y de cuyo elaborador nos acordaremos a la mañana siguiente.

Fino: Vino de Jerez que no ha sido sometido a mezclas ni endulzamientos. También se otorga como sinónimo de calidad superior.

Firme: Se dice del vino joven que apunta maneras pero todavía no ha adquirido ninguna.

Flojo: Suele aplicarse a los vinos que han estado excesivo tiempo en la botella antes de ser consumidos. También se dice de los que no tienen un acabado redondo.

Fresco: Igual que Joven.

Generoso: Vino añejo con alta riqueza de alcoholes, que no alcohólico, y en azúcares.

Gran Reserva: Lo mejor de la añada. Calidad superior. Envejece en la botella.

Indeciso: Vino que apunta maneras pero aún no ha revelado cualidades.

Insulso: Falto de cuerpo. No tiene cualidades dignas de mención.

Intenso: Al calificativo hay que añadirle «en…» y lo que sea adecuado (sabor, olor…).

Joven: Hasta hace muy poco se decía de los vinos que aún no habían madurado y podía usarse en sentido negativo, pero hoy se cuida mucho el vino joven y ya se le están pidiendo ciertas cualidades. Un vino joven debe tener una cierta acidez y poca personalidad pero apuntar buenas maneras.

 Fuente: http://www.divil.com/
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